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El Diario de Juárez

En la era posterior a las 50 Sombras de Grey, las herramientas y los juguetes kinky han pasado de ser un tabú a algo muy común, revela una publicación de la revista Vice.

En las sexshops se pueden encontrar desde mordazas o grilletes hasta herramientas de castigo como látigos o pinzas. Pero si entras a una tienda BDSM (siglas en inglés para Bondage y Disciplina; Dominación y Sumisión; Sadismo y Masoquismo), podrías encontrar algunos artículos inesperados. Dommes tiene todo tipo de ganchos especializados y correas. Pero con frecuencia, lo que llama más la atención es el mobiliario BDSM: cruces, jaulas de metal y equipos de instrumental médico, y hojas de látex gigantes equipadas con succión de vacío para succionarle la piel a un sumiso.

Estos productos están hechos por artesanos que se enfocan en el fetiche.

Simon, y es el carpintero de los muebles de Saxon Dungeon Furniture, un fabricante de prestigio de sillas de madera de alta calidad de bondage, cruces, caballos, mesas y paredes. 

Este es un fragmento de la entrevista que Vice realizó a Simon.

¿Cómo decidiste empezar a hacer muebles de fetiche?

Cuando tenía 16 ó 17 años tome un curso de carpintería. Ahora, tengo 50 años. Es todo lo que he hecho, y he hecho un poco de todo. Hace más o menos 10 años vi lo que estaba disponible en línea. La mayoría no se veía de muy buena calidad. Así que simplemente me pregunté, "¿Por qué no?".

¿Qué deficiencias viste en la mayoría de los muebles fetichistas que estaban en venta, y por qué creíste que podrías destacar entre todos los demás proveedores?

Cualquiera podría hacer un mueble. Digamos una cruz. La hacen con maderas de dos por seis, pero no las lijan ni las ensamblan bien. Así que lo que venden es de mala calidad de madera, está mal montado, y sin terminar.

Al parecer hay una gama estándar de diseños... por lo general construyes cosas dentro de los parámetros de lo que hay porque sabes lo que la gente quiere. Pero yo mantengo una buena calidad. Destaco del resto por mi experiencia [en la carpintería]. Incluso una cruz sencilla, la hago con los mejores materiales. La forma en que se construye, y el acabado que aplico es superior. Diseño el material para que se pueda semi desmontar y mandar fácilmente. En todos estos años, nunca se han quejado por la calidad.

Sin embargo, ¿cómo decides qué hacer o qué venderás?

No todo, pero la mayoría de las cosas que hago son personalizadas. Las personas escogen algo del sitio web y me piden que lo modifique o me piden que haga algo completamente [desde cero]. Yo les pregunto si lo hago yo o lo saco de alguna foto. Muchos dicen que no.

¿Cómo construiste tu reputación y cómo convenciste a la gente de comprar tus muebles?

Gracias a la página web. A pesar de que no es muy grande y necesita una actualización, habla por sí sola. Tengo bastantes clientes que me piden una pieza, y después de seis meses regresan para pedir algo más, y hasta podrían tener una colección de muebles.

¿Cuánto vendes en promedio?

El mínimo sería un artículo grande al mes. El máximo serían ocho al mes. Dirijo una tienda de gabinetes [también], que es mi trabajo diurno, por así decirlo.

La mayoría de los artículos básicos se venden por alrededor de 500 a 2 mil dólares. ¿Qué tanto más pueden costar los materiales personalizados?

El cielo es el límite para las personalizaciones. Por ejemplo, hace poco me pidieron tapizar específicamente en cuero italiano una pieza de caoba genuina. Creo que la pieza más cara que he hecho fue un caballo de nogal negro y cuero con trabajo de metal personalizado por alrededor de 5 mil dólares.

¿A quién le vendes?

Inicialmente, le vendía a diferentes personas. Desde entonces, mis órdenes más grandes han sido para dominatrices. Quieren que haga todo por ellas. Tienen un tema en mente, y quieren que todo coincida. Y cuando ordenan todo desde un lugar, suele ser más barato.

Siempre son dominatrices femeninas, de clase media a alta. Tengo un mapa al que le pego una estrella cada vez que envío [un artículo]. Las ventas son iguales en la costa este y oeste. La orden más grande que he tenido fue una en donde me pidieron uno de cada uno de los artículos que había en la página.

He hecho los muebles de algunos antros, pero los pedidos para las dominatrices de manera individual son más fáciles de manejar. Algunos de los antros, sólo quieren utilizar los muebles dos o tres noches a la semana, por eso es mucho trabajo almacenarlos y volver a montarlos. Eso puede ser un problema.

¿Hay algún diseño que para ti sea el mejor?

El centurión. Desde el momento en que lo hice, ha sido el que más se ha vendido. He visto muchas copias de él en línea. No estoy seguro de quiénes son los que lo hacen, pero no hay mucho que pueda hacer al respecto. No sé si le afecta a mi negocio. Supongo que sí. Generalmente, [el primer artículo más común que la gente compra] es un caballo o una cruz.

¿Has trabajado con muchos clientes famosos?

He tenido algunos clientes celebridades durante años. No creo que estén conectados. Creo que simplemente es que no hay mucha gente vendiendo lo que vendo. Sus órdenes no son necesariamente más complicadas. Pero, obviamente, yo quería ofrecer un producto lo más perfecto posible. Así que puede ser un poco más estresante que la pieza promedio.

¿Alguien te ha pedido una personalización tan loca que no la has logrado?

No hago nada que pueda ser inseguro de alguna manera. Si un cliente tiene un diseño específico en mente que se desvía y no lo puedo fabricar con seguridad, entonces las rechazo. Hace poco rechacé una solicitud de una cruz, que giraba de extremo a extremo. Si la hubiera podido hacer. Pero son mejores las que están hechas de metal, así que le sugerí a un fabricante.

¿Tu trabajo te ha llevado a tener ese estilo de vida?

Siempre que hablo con el cliente antes de que lo mandé, siempre digo, "me tomo muy en serio el servicio al cliente, y lo tuve que probar yo antes de mandarlo". Siempre se ríen. Pero nueve veces de cada diez, nosotros (o sea yo y mi ex novia) lo probamos. Así que sí.



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