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El Diario de Juárez

Cuatro días después de que el mes pasado Toys “R” Us solicitó protección ante la quiebra, un niño del estado de Michigan de nombre Bradley envió tres dólares a la cadena de jugueterías con una nota escrita con crayón rojo en la que se leía “les doy 3 dólares para ayudar a salvar su tienda”, publicó The Wall Street Journal

El emporio de jugueterías, conocido por su emblemático jingle publicitario, “yo no quiero crecer, soy  niño Toys “R” Us”, está apostándole al sólido vínculo que los menores como Bradley tienen con la marca de 60 años de antigüedad para contribuir a cambiar el rumbo de los estados financieros.

El desafío es abrumador. Con la carga de una enorme deuda desde hace años, Toys “R” Us ha tenido un amplia gama de dificultades, como la guerra de precios con Wal-Mart, la creciente presencia de Amazon.com y los enormes cambios en el comportamiento de los consumidores.

La medida para protegerse de la bancarrota se dio unas cuantas semanas antes de que empezara la temporada navideña, cuando Toys “R” Us tendrá que luchar por una parte de los 682 mil millones de dólares que se espera gasten los consumidores.

Con la gran atención mediática dirigida a la noticia sobre la quiebra, resultará crucial anunciar que Toys “R” Us se mantiene abierta. Esa labor corresponde a Carla Hassan, la jefa global de mercadotecnia que en febrero ingresó a la empresa y está promoviendo un enfoque de más tiempo libre para los niños.

“Creemos que sería más saludable que los niños volvieran a tener esta idea de juegos tradicionales”, dice Hassan. “Hemos diseñado ideas que van desde activación en redes sociales hasta anuncios en la televisión nacional y digital para asegurar a la gente que no nos vamos”.



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