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Excélsior

Ciudad de México– La esperanza de ser adoptado siendo un perro de refugio se limita muchas veces a la edad, la raza o el comportamiento de éste, teniendo más peso a la hora de decidir las dos primeras. Esta es la triste realidad para muchos de los perros que entran y esta parecía ser la realidad que le esperaba a Shey, un viejo caniche miniatura, de 14 años, que fue abandonado en la Liga de Rescate de Animales de Iowa.

Era noviembre de 2017 cuando la que había sido la familia de Shey hasta entonces decidió deshacerse de él por mudarse a otro estado y no poder llevárselo consigo. Al refugio llegó sordo, medio ciego y casi desdentado. Sólo uno de sus dientes no estaba completamente podrido.

Sólo uno de sus dientes no estaba completamente podrido. Tampoco estaba castrado, así que su estado y sus características no eran, precisamente, las idóneas para encontrar un adoptante rápidamente. Si ya es dificil para un perro joven y sano, imaginen para este tipo de perros.

Sin embargo, la vida está llena de bonitas sorpresas y de gente de buen corazón que sabe ver más allá en todos los aspectos. Y una de esas personas, sin duda alguna, es Tristán.

Tristán no tendrá más de 10 años pero sabía que quería un perro al que le encantara dar abrazos. Él y su madre acudieron una noche al centro de rescate de animales de Iowa buscando un perro con esta característica y las cuidadoras no lo dudaron: Shey.

A Shey le encanta estar cerca de la gente y dar abrazos. De hecho, lo primero que hicieron Shey y Tristán fue abrazarse. Después Tristán escuchó todas y cada una de las atenciones que debería recibir Shey y las aceptó todas con una sincera sonrisa. Incluso, sacó la agenda de su teléfono móvil para apuntar la fecha de sus siguientes vacunas.



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