Viral

Este esto es un fragmento del artículo “Which Rock Star Will Historians of the Future Remember?”, escrito por Chuck Klosterman para el New York Times que apareció originalmente el 23 de mayo de 2016

La NASA envió la nave no tripulada Voyager I al espacio en 1977. Aún sigue allá arriba, alejándose de la Tierra para siempre. Ningún otro objeto creado por el hombre ha viajado tan lejos; cruzó la órbita de Plutón en 1989 y actualmente flota por el páramo interestelar. Se espera que esta nave sea eventualmente descubierta por inteligencia extraterrestre, por lo que NASA incluyó un álbum compilatorio, artefacto hecho de oro, junto con un rudimentario boceto de cómo tocar un tocadiscos. Un equipo dirigido por el científico y astrónomo Carl Sagan se encargó del contenido de las canciones. El disco, si es tocado por los extraterrestres, se supone que debe reflejar la diversidad y genialidad de la vida en la Tierra. Esto, obviamente, presupone una amplia gama de esperanzas insensatas: que la nave de alguna manera será descubierta, que la nave, de cierta manera estará intacta, que los alienígenas que la encuentren serán vagamente humanos, que los alienígenas vagamente humanos podrán ser estimulados, tanto visual como sonoramente, y que los alienígenas no estarán utilizando aún cassettes de ocho pistas.

Lo que sí se garantiza es que por lo menos una canción del rock seguirá existiendo aún si la Tierra es espontáneamente devorada por el sol: “Johnny B. Goode” de Chuck Berry. La canción fue propuesta y defendida por Ann Dryuan (quien luego se convirtió en la esposa de Sagan) y Timothy Ferris, un escritor de ciencia y amigo de Sagan que colaboró con la revista Rolling Stone. De acuerdo con Ferris, quien fue el productor de facto del álbum, el folclorista Alan Lomax se opuso a la selección de la canción de Berry, argumentando que la música rock era demasiado infantil para representar los más altos logros del planeta. “Johnny B. Goode” es la única canción de rock en el disco del Voyager, aunque otras canciones también fueron consideradas. “Here Comes the Sun” era una candidata, y los cuatro integrantes de los Beatles querían que fuera incluida, pero ninguno de ellos era propietario de los derechos de autor de la canción, por lo que fue eliminada por razones legales.

El hecho de que esto sucediera en 1977 fue también relevante para la selección de la canción. “Johnny B. Goode” cumplía 19 años aquel año, lo que hacía que fuera distinguible, casi prehistórica, en ese entonces. Sospecho que la razón principal de que “Johnny B. Goode” fuera elegida es que simplemente parecía ser una canción razonable de ser seleccionada. Pero era más que razonable. Chuck Berry fue, deliberada o accidentalmente, el mejor artista posible que la NASA podía seleccionar. Chuck Berry muy bien podrá convertirse en el artista que la sociedad seleccione cuando la música rock sea retroactivamente estudiada por los nietos de nuestros nietos.

Asumamos que los componentes individuales del rock son destruidos y se disuelvan, dejando un difuso residuo que categoriza al rock ‘n’ roll como una colección de símbolos memorables. Si esto acontece, los historiadores reconstituirán el género como un rompecabezas. Verán esos símbolos como un traje y decidirán a quién le queda mejor ese traje. Y ese traje en teoría fue hecho a la medida del cuerpo de Chuck Berry.

La música de rock es sencilla, directa, una música basada en el ritmo. Barry hacía música sencilla, directa y basada en el ritmo.

La música rock es música negra, adoptada por músicos anglosajones, particularmente músicos de Inglaterra. Berry es un hombre afroamericano que influenció directamente a Keith Richards y a Jimmy Page.

La música rock está absorta en el sexo. Berry era un adicto al sexo cuyo único éxito en lo alto de las listas de popularidad trataba sobre jugar con su pene (“My Ding-a-Ling”).

La música rock es anárquica. Berry fue enviado a prisión en dos ocasiones antes de cumplir los 40 años.

La música rock está vinculada al mito y a la leyenda (tan es así que el declive de la prominencia del rock coincide con el surgimiento del Internet y la destrucción de la narración anecdótica). Berry es el tema de múltiples leyendas urbanas, varias de las cuales bien podrían ser verdaderas y que por los regular parecen tener algo que ver con la irrelevancia, la violencia y la defecación sexual.

“Si intentáramos darle al rock and roll otro nombre”, famosamente dijo John Lennon, “quizás podríamos llamarlo Chuck Berry”. Dicha cita es quizás la más acertada descripción, en la que la persona y la cosa son ideológicamente intercambiables. La persona de Chuck Berry es la más pura destilación de lo que nosotros entendemos como música de rock. Las canciones que él hizo son esenciales, pero secundarias a quién era él y al por qué las hizo. Él es la idea en sí de lo que es el rock and roll.

 

Este esto es un fragmento del artículo “Which Rock Star Will Historians of the Future Remember?”, escrito por Chuck Klosterman para el New York Times que apareció originalmente el 23 de mayo de 2016



RECOMENDAMOS