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El Diario de Juárez

Es probable que Jonathan Smith pase el resto de su vida con una bala alojada en la parte izquierda del cuello, será un recordatorio permanente de la masacre más letal que haya habido en la historia moderna de Estados Unidos.

Smith, quien tiene 30 años y se dedica a reparar copiadoras, fue baleado el domingo por la noche mientras trataba de salvar a unas personas de un atacante armado que abrió fuego contra la multitud que asistió al Festival Harvest de Música Country Ruta 91 en Las Vegas, narró hoy The Washington Post.

Mientras llovían las balas, se ocupó de poner a salvo a su familia. 

El jueves manejó desde el Condado Orange, en California, a Las Vegas para celebrar el cumpleaños número 43 de su hermano, Louis Rust.

Habían conseguido asientos cercanos al escenario para ver la actuación de Jason Aldean, que sería el espectáculo estelar del domingo por la noche.

Cuando empezaron los disparos, Smith pensó inicialmente que eran fuegos artificiales. La música se seguía escuchando, recuerdan Smith y Rust. Sin embargo, seguía la balacera. Aldean miró hacia sus guardias de seguridad y salió corriendo del escenario. Luego se apagaron las luces.

Rust se dio cuenta lo que estaba pasando realmente y le dijo a toda su familia -nueve de ellos, incluyendo niños- que se tomaran de la mano y corrieran. Para ese momento, ya había una estampida de personas.

Smith se enfocó en salvar a sus pequeñas sobrinas, pero se separaron entre la multitud. 

Relató que regresó al escenario a salvarlas, en ese momento vio a personas que trataban de ocultarse detrás de una patrulla del sheriff. Otras estaban tan asustadas que no sabían qué hacer. Él siguió gritando “alguien está disparando, alguien está disparando, vamos, tenemos que correr!”.

Agarró a la gente y les dijo que lo siguieran hacia un estacionamiento para discapacitados fuera del Boulevard Las Vegas. Se trataba de un campo grande con varias filas de vehículos. Smith y otras personas trataron de ocultarse detrás de una de las últimas filas de autos.

“Logré llevar a algunas personas hasta allí”, comentó Smith. “Se seguían escuchando los disparos. Sonaban como si vinieran del bulevar Las Vegas”.

Algunas niñas pequeñas no estaban bien ocultas, por eso se puso de pie y se acercó a ellas para urgirlas a que se tiraran al suelo. Allí fue cuando una bala le pegó en el cuello.

“No sentía nada en el cuello. Sólo tuve una sensación de calor en el brazo”, comentó Smith desde la recepción del Hospital Sunrise este lunes por la tarde, mientras esperaba que lo dieran de alta.

Tiene fracturada la clavícula, una fisura en una costilla y un pulmón lastimado.

Por ahora, los médicos le van a dejar la bala en el cuello. Les preocupa que si la mueven podría causar más daño.

En Twitter y Reddit, muchos convirtieron rápidamente a Smith en un héroe. Su foto ha sido compartida más de 74 mil veces y ha recibido 177 mil likes.



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