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El Diario de Juárez

¿Conoces a alguna pareja que estuvo junta por mucho tiempo, luego se separan, quedan en buenos términos y al paso de un tiempo vuelven? Bueno, quizá no sean tan ridículos o exagerados como los has juzgado y simplemente cumplen con lo que la ciencia de la interacción humana dice: reducir el tiempo juntos es benéfico para la relación, escribe Cultura Colectiva.

Sí, el psiquiatra Scott Carroll asegura que ha documentado que la clave para el comienzo feliz de una relación amorosa radica en verse dos veces por semana como máximo. El objetivo, explica, es que al verse tan poco tiempo los miembros de la pareja tienen tiempo para desarrollar sentimientos más profundos el uno por el otro que, a la postre, resultarán en la superación del enamoramiento superficial.

Según el Dr. Seth Meyers, psicólogo clínico, publicó un estudio en la Psychology Today donde explica cómo ver a una nueva pareja con mucha frecuencia puede afectar negativamente a la relación a largo plazo.

«Como psicólogo que trabaja con clientes en asuntos de relación, puedo compartir información anecdótica de que un factor que arruina muchas relaciones al principio es la tendencia a apurar las cosas», dijo al periódico inglés The Independent.

Pero tiene explicaciones más prácticas al respecto, argumenta que ver al novio(a) con frecuencia desde el inicio de la relación, crea una ilusión de intimidad y dependencia que se basa sólo en el sexo y en la experimentación de emociones demasiado intensas muy rápido.

Aunque el texto funciona más como una clase de manual a partir de la experiencia del Dr. Meyers como terapeuta de parejas, él acepta que cuando hay verdadero interés, empatía y disposición, la cantidad de reuniones semanales no marcan una tajante diferencia.



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