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El Diario de Juárez

Los tiempos han cambiado para todos... y los grandes cambios traen consigo nuevas revelaciones y descubrimientos que transforman la manera en la que vemos la vida. Mientras muchos de nosotros tratamos de vivir casualmente nuestra vida adulta sin colapsar en el intento, la ciencia está aquí para aclararnos que toda esa turbulencia que sentimos constantemente no necesariamente es nuestra responsabilidad, reporta Konbini.

De acuerdo con un artículo publicado en el Lancet Adolescent Health Journal, en estos tiempos, la adolescencia parece terminar a los 24 años, a diferencia de otras épocas en las que supuestamente los años adolescentes terminaban a los 19. Los científicos detrás de esta publicación argumentan que la definición de adolescencia está "demasiado restringida" y no toma en consideración las cambiantes normas sociales de los tiempos modernos.

Hoy día, la edad promedio para casarse, tanto de hombres como de mujeres, es entre 27 y 29 años, y las mujeres han postergado los embarazos hasta la primera mitad de sus treintas. Estos cambios afectan directamente el cómo, cuándo y si alcanzamos momentos cumbre de la edad adulta, como acabar la escuela, comprar una casa, casarse o tener un hijo.

Algunos científicos aseguran que cambiar la definición es "vital", pero otros expertos advierten que este cambio podría "infantilizar a los adultos jóvenes". La realidad es que esta redefinición podría no caernos nada mal, pues si nos dicen que alcanzamos la edad adulta a los 24 años, ya tenemos una nueva excusa para justificar algunos de nuestros comportamientos.

Además de las normas sociales y las expectativas que se tienen al alcanzar cierta edad, existen razones biológicas por las que la extensión de la adolescencia podría no ser nada descabellada. Por ejemplo, el cerebro sigue madurando después de los 20, así que si la edad adulta es a los 19, básicamente seguimos estando bastante mensos en nuestros primeros años como adultos.

La autora líder del estudio, la profesora Susan Sawyer, escribe: "Aunque muchos de los privilegios legales de adulto comienzan a los 18 años, la adopción de los roles y responsabilidades de un adulto llega más tarde". Asimismo, explica que al postergar el matrimonio, la paternidad y la independencia económica, se crea una "semidependencia" que prolonga la adolescencia de forma real y tangible.

Si bien otros investigadores no concuerdan con este marco de pensamiento, pues sostienen que "la sociedad debe mantener las expectativas más altas posibles para la próxima generación", definitivamente debemos considerar las señales que nos lanza el hecho de que nuestra generación posponga actividades aparentemente normales de la vida adulta para seguir explorando.

Nosotros no somos autoridad en la materia, pero creemos que el mundo está muy loco y necesitamos un poco más juventud y ánimo juguetón para sobrevivir. ¡Seamos jóvenes por siempre!



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