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El Diario de Juárez

Un estudio publicado en el Diario Internacional de la Obesidad ha examinado los cambios en nuestros deseos de comer de más a lo largo de los distintos momentos del día. El estudio, dirigido por la Universidad de Medicina Johns Hopkins en Baltimore, observó también los niveles de estrés de los participantes, escribe Konbini.

La idea era demostrar que el estado mental de una persona tiene un impacto en las hormonas del hambre. El experimento se llevó a cabo en un grupo de 19 hombres y 13 mujeres con sobrepeso y en un rango de edad de entre 18 y 50 años. Además, el índice de masa corporal de los participantes era entre 28 y 52 (el sobrepeso comienza en 25).

En la primera parte del experimento, los participantes tenían que ayunar durante 8 horas antes de consumir un líquido con 608 calorías a las 9am o 4pm. Aproximadamente 130 minutos después de haber ingerido el alimento, los investigadores medían el nivel de estrés de los participantes con una cámara que registraba sus expresiones faciales y analizaban su sangre para estimar los niveles de sus hormonas de estrés y hambre.

Nuestros deseos de comer dependen del momento del día

Treinta minutos después de la prueba de estrés, se le ofrecía a los participantes un buffet con pizza, bocadillos, galletas y chocolates. Al observar el comportamiento de los participantes, el equipo de investigación notó que el apetito tiende a ser mayor entre el inicio de la noche y la mañana, pues la sensación de saciedad disminuye temprano en la noche y el estrés contribuye a sentir hambre de nuevo.

"La buena noticia es que este conocimiento le permitirá a la gente tomar medidas para reducir el riesgo de comer de más en la noche. Una alternativa es comer más temprano o encontrar otras maneras de compensar el estrés", aseguró Sarah Carnell, profesora adjunta de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Universidad de Medicina Johns Hopkins.

 



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