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El Diario de Juárez

Es un hecho: no nacemos sabiendo cómo ser buenos novios, buenos amigos, buenos hijos o buenos hermanos. Simplemente crecemos observando a los demás y aprendemos por imitación, escribe Daily Trend.

Tener una relación de pareja sana es más difícil de lo que parece porque tendemos a enamorarnos y a establecer vínculos basándonos en referencias muy raras: como los cuentos de hadas o las películas, historias que simplemente no encajan con la realidad.

Entrar en la dinámica de una relación tóxica sí es fácil, pero salir de ella no porque generalmente no te das cuenta de que estás dentro. Parece que todo en tu relación es normal e incluso 'bonito',  hasta que ves que no es así y todo se vuelve caos.

Y para identificar si estás en una relación enfermiza, tenemos para ti estos 4 hábitos que parecen normales, pero no lo son:

1. Lanzar indirectas

Intentar que tu pareja entienda algo que no le dices abiertamente es tóxico, nadie tiene la obligación de adivinar los pensamientos de la otra persona.

No tiene ningún caso mantener una relación con alguien con quien no puedes comunicarte libremente.

En una relación sana, ambas partes deberían sentirse completamente seguras de expresar cuando están enojadas, tristes o cuando no están de acuerdo con algo.



2. El pizarrón de los errores

Esto pasa cuando tú y tu pareja pelean y se recuerdan todas las veces en que uno ha sido un patán con el otro con frases como: 'Pues tú hiciste lo mismo hace como tres semanas', o 'acuérdate de lo que pasó cuando...'.

Y entonces el problema por el que empezaron a pelear se convierte en una pelea sobre quien ha cometido más errores en toda la relación y, por ende, en quien le debe más a quién.

Está muy mal porque no puedes calificar los problemas de la relación o las acciones de cada uno en la actualidad, basándote en cosas del pasado.

O sea, no sólo estás desviándote del problema que los llevó a pelear originalmente, sino que también te estás amargando, estás manipulando a tu pareja y estás creando rencor en la relación.



3. Los celos 'bonitos'

Esta es una de las ideas que nos dijeron que estaban bien cuando éramos pequeños y no, no está padre. Los celos 'lindos' no existen.

Algunas personas interpretan los celos como una muestra de amor, pero no lo es. Celar a alguien sólo significa que eres una persona controladora e incapaz de confiar en tu pareja.

Qué tiene de padre salir con alguien que no confía en lo que sientes por él o ella, que no considere que seas capaz de controlar tus impulsos primarios si se te aparece un guapo o una guapa.

No lo entiendo.

4. Amenazar a tu pareja con terminar, a la menor provocación

Ocurre cuando alguno de los dos quiere expresar algo que no le gusta o le molesta, pero lo magnifica. Como cuando lo (la) quieres cortar por un malentendido o porque hizo algo con lo que no estás de acuerdo.

Ese exceso de drama se traduce en un chantaje. Es normal enojarte con tu pareja y discutir sin que es signifique que la relación se ponga en riesgo.

No puedes estar amenazando a tu pareja con terminarla a cada rato, eso hace que se sienta insegura de contarte cosas o expresarte sus sentimientos.

En una pareja sana debe existir la confianza de enojarse y pelear de forma segura, sin que eso signifique el fin de la relación.

5. Tapar los problemas

Es cuando pelean y en lugar de resolver el problema deciden irse de viaje o le compras un regalo para que ya te perdone o ya no esté enojado (a). Esto sólo suele terminar mal, porque los problemas se van acumulando hasta que un día explotan.

Si se enojan hablen, resuélvanlo, no lo tapen con regalitos.

6. Desquitarte con tu pareja de cómo te sientes

Sucede cuando en un día todo te sale mal: se te olvidaron las llaves, llegaste tarde al trabajo,llovíó y no traías paraguas, ya sabes. Y entonces quieres que tu pareja venga corriendo a consolarte, pero resulta que él o ella está trabajando o en un compromiso y entonces tú te enojas porque no está ahí.

En el fondo este comportamiento revela un poco de egoísmo y a final de cuentas también te afectará a ti porque creará una profunda codependencia que será difícil superar si la relación termina.

La vida de la otra persona no puede girar en torno a procurar tu bienestar emocional.



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