Excélsior

Ciudad de México- La imaginación de Guillermo del Toro luce ilimitada. Tanto que no cabe en las fronteras de los territorios donde normalmente se desenvuelve: el cine y la literatura. La creatividad del mexicano no deja de explorar y en ese ejercicio dio un salto al diseño de una botella de tequila, bebida con la que comparte orígenes.

El director de la cinta 'La forma del agua’, nominada en 13 categorías del Oscar, aceptó en julio de 2014 la invitación de Tequila Patrón para diseñar la botella y la caja de una edición especial.

"Cuando comenzamos a hablar con Guillermo nos emocionó mucho que su respuesta fuera positiva, sobre todo porque él nunca había hecho una colaboración comercial como ésta", cuenta Carlos Boughton, director de mercadotecnia y el área de innovación de Patrón Spirits. "Fuimos muy honestos. Queríamos a alguien que nos ayudara a contar la historia del tequila, una voz diferente, única y fue lo que encontramos con Guillermo del Toro, un maestro en el arte de contar historias".

En el proceso, Del Toro creaba imágenes en su cabeza, las compartía para que fueran plasmadas en papel por Guy Davis, colaborador y artista conceptual en la última producción cinematográfica y otros trabajos del creador de cintas como 'Cronos' y 'El Laberinto del Fauno'.

En Tequila Patrón se pensó primero en poner una caja con forma de relicario, pero el cineasta consideró que ese objeto era más europeo, así que optó por crear un altar, uno dedicado al tequila.

Además, ideó el concepto de tener dos botellas que “evocara un sacramento, un ritual, la experimentación cuidadosa y la creación de nuevos cocteles que combinen estos elementos en una deliciosa alquimia”, refiere el productor tapatío en el libro que acompaña la botella. Así se decidió la presencia de un tequila y un licor de naranja para darle forma a una nueva criatura, una calavera alada, con astas, venerada dentro de una caja de madera negra con vivos en plata.

"Guy y yo diseñamos esto para que sea un hermoso altar. Para todos aquellos que quieran rezarle al tequila esta es la oportunidad, les concede bastantes milagros, y si no, al menos se les olvida lo que necesitaban”, mencionó el director mexicano en el lanzamiento de Tequila Patrón X Guillermo del Toro, en julio del 2017.

"No le dimos ni una sola instrucción, las únicas limitaciones fueron por la física, no podíamos tener un empaque del que dudáramos de su integridad”, relata en entrevista telefónica desde Austin, Texas, Carlos Boughton a Excélsior Digital. “'Lo que usted se imagine, eso vamos a hacer'. Nunca dijimos: ‘no se puede’. Como decimos en la hacienda: ‘lo difícil nos lleva tiempo, y en lo imposible nos tardamos un poquito más’”.

Al frente de la caja, la cual cuenta la historia de la tequilera y el proceso de elaboración, aparece grabada una calavera peculiar. “Tiene detalles que remiten a Guillermo más allá del nombre: la calavera tiene lentes y barba, como él”.

En un lado están grabados los jimadores cortando el agave; en el otro está la recolección de las piñas ya limpias. En la parte de atrás está todo el proceso de elaboración del tequila de principio a fin.

Dentro de la caja, en la parte inferior viene una charola desplegable, con dos velas que crean el altar; en la parte superior hay un libro con imágenes, una carta del autor y del ingeniero Francisco Alcaraz, maestro tequilero de Patrón, y un recetario de coctelería. Adentro, en las puertas, está impresa la Hacienda Patrón con agaves al frente.

La botella más grande (750 ml.) —que forma el cuerpo de un esqueleto— contiene un tequila extra añejo, con algunos destellos rojizos, de sabor suave pero complejo, a miel, nueces y pasas, vainilla y roble. El sabor está balanceado entre lo dulce y lo frutal, con un final de agave y roble que perdura en el paladar; la más pequeña (100 ml.) —la cabeza— tiene un licor de naranja color ámbar, con un distintivo aroma dulce y con notas cítricas, a clavo, ligeros toques de pan francés y caramelo. Ambas botellas dan forma a una criatura, con el 'monstruoso' sello y el contexto cultural que existe entre el tequila y el director.

"Es como la figura de un Fauno, un humanoide con cuernos, creo que ahí se dio gusto al crear. Eso sólo pudo venir de la imaginación de Guillermo. No se le bautizó, pero hubiera estado divertido ponerle nombre”, dice Boughton.

En el video de lanzamiento, Del Toro define a este tequila como el cambio de cuerpo del espíritu del agave, desde corazón que crece de la tierra de Jalisco, hasta la peculiar botella.

La edición especial de Tequila Patrón X Guillermo del Toro se comercializó a varios países, entre ellos Estados Unidos, Canadá Reino Unido, Sudáfrica, Alemania, Japón, Singapur, Australia y Nueva Zelanda. El número de ejemplares enviados ronda los 20 por país. El precio aproximado es de 12 mil pesos en México.

"El proceso de esta edición duro tres años, un mes y cinco días. Y si me das un ratito te cuento las horas. Guillermo quedó muy satisfecho”, comparte el directivo entre risas.

El misterio que envuelve la caja y la explosión de colores al abrir el empaque, son la equivalencia a la vista del sabor de la bebida. Al abrir las puertas de la caja, a los costados de la criatura formada por las botellas, se lee la leyenda “Tiempo, vida y madurez”, líneas que reflejan el trabajo de esta edición especial.

"Del Toro quiso plasmar puntos claves del ingeniero Francisco Alcaráz, quien dice que todo lo que necesita para trabajar, más que otra cosa, es tiempo, porque al tequila hay que darle tiempo para madurar. La vida, que es para disfrutarse y con tequila se disfruta más. Por último, insiste en la madurez, parte importante para disfrutar todo con gusto, conscientemente y con responsabilidad”.



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