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El Diario de Juárez

Un estudio realizado en el Instituto Salk para Estudios Biológicos de California, Estados Unidos, acaba de descubrir la forma en la que el organismo quema el tejido conocido como “grasa marrón o parda” al encontrarse ante temperaturas bajas.

El hallazgo podría acercarnos al desarrollo de tratamientos que ayuden a frenar la obesidad, una enfermedad presente en más del 39 por ciento de las personas adultas y que afecta a 340 millones de niños y adolescentes de todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

Lo que el equipo de investigadores descubrió es que el tejido adiposo café, presente tanto en adultos como en niños, puede transferir energía de la glucosa y la grasa para convertirse en calor al inducir a una red de genes a proteger los órganos internos de las bajas temperaturas.

A este proceso se le conoce como termogénesis, y es una forma de mantenerse con vida aún cuando no hay otros medios externos para mantener la temperatura corporal.

En un estudio realizado con ratones de laboratorio, los investigadores vieron que los ejemplares que no tenían ningún tipo de grasa parda eran especialmente vulnerables al frío, mientras que los modificados genéticamente para tener mayores cantidades de este tejido, perdían su temperatura corporal con menos facilidad.

Durante el análisis se descubrió que la grasa blanca, que es la que se acumula en distintas partes del cuerpo cuando la actividad física es menor al consumo de alimentos ricos en grasas, no expresa un tipo de gen relacionado con los estrógenos llamados ERRy, que permiten el proceso de termogénesis.

De acuerdo al reporte publicado en la revista científica Cell Reports, el pasado 13 de marzo de 2018, el descubrimiento podría ayudar a crear métodos terapéuticos para imitar el proceso de quema de grasa parda con el fin de bajar de peso.

Por décadas los especialistas creyeron que la grasa parda en seres humanos estaba presente únicamente en los recién nacidos, pero un estudio llevado a cabo en 2009 constató que esta también se encuentra presente en adultos.

Este tipo de tejido adiposo no es muy abundante en el organismo de los adultos, pero el que el Instituto Salk haya descubierto la proteína que activa el efecto de los estrógenos ERRy sobre los genes, podría hacer que la llamada “grasa blanca” que suele aumentar el peso de las personas con obesidad, también se consuma al someterse a bajas temperaturas.

El descubrimiento también podría ayudar a desarrollar medicamentos para soportar mejor el frío, combatir la diabetes y algunas enfermedades del hígado, según concluye el estudio.

 



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