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Excélsior

Ciudad de México– Estar al tanto del cuidado de nuestras mascotas habla de responsabilidad, pero cuando se va más allá, a un apego excesivo, que generan trastornos para ambas partes, podríamos estar hablando de petofilia.

¿Qué es la petofilia? De acuerdo con la revista Muy Interesante es el apego excesivo por los animales.

Desde luego que hay signos de alerta antes de ser presa de este trastorno. Seguramente te has topado con algunos artículos en los que se habla de personajes que gastan importantes sumas de dinero en el cuidado de sus mascotas…

En diciembre del año pasado, se dio a conocer la historia de "Lola", una Cockapoo –una cruza entre un Poodle y un Cocker Spaniel-, cuya dueña Helena Mueller dio a conocer que gastaría mil dólares en regalos de Navidad, más de lo que recibiría su hijo; además de que su mascota tiene su propia cuenta bancaria. Una colonia para perros, una manta rosa, juguetes y dulces formaron parte de esas fechas decembrinas para la perrita.

Y si de famosos hablamos, basta con escudriñar en la red, ahí nos podemos topar con la mansión de las mascotas de Paris Hilton.

"Mis perros viven en esta mansión de dos plantas que tiene aire acondicionado, calefacción, muebles de diseñador y una lámpara de araña. Me encanta”, señaló la empresaria, autora, modelo, actriz, diseñadora estadunidense.

Qué decir de los mimos y el amor que le prodiga Blanca Suárez a "Pistacho", un teckel. La mejor descripción la ofreció la revista ¡Hola!: “Es un it-dog que posa con soltura y se pasea por las mejores tiendas de la capital y siempre que puede se apunta a los viajes de su dueña, moviéndose por la estación de tren como un auténtico cosmopolita”.

O la extravagancia de "Asia", una linda Bulldog Francés, de Lady Gaga, quien dio de alta una cuenta de Instagram para su mascota. En la red social lo mismo se le observa dormida en lujosa cama, como portando valiosísimas joyas.

¿Eso es malo? No, aclara Jon Katz para la edición mensual, que desembolsar importantes sumas de dinero, tratarlos como humanos o ser complacientes con sus caprichos no deberían ser preocupantes; sin embargo…

Cuando el dueño de la mascota “solo siente satisfacción al tener contacto con estos seres y se aísla de su entorno, si limita completamente su forma de vivir o si el individuo enganchado a este vínculo anómalo quiere desligarse de él pero se siente incapaz de hacerlo”, estamos ante lo que se denomina petofilia, destacó Dulce Solis en Enfásis Comunicaciones.

Especialistas aseguran que las redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram contribuyen a alimentar este tipo de trastorno.

La psicóloga Pilar Conde en la edición de El Mundo encuentra una explicación, al referir que las personas que sufren de este trastorno buscan cubrir necesidades de su entorno, especialmente el cariño, la compañía, la sociabilidad al refugiarse en sus mascotas.



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