Agencias

Nueva York─ En 2015, el FBI encargó una bonita escultura de poco más de cinco metros de alto a una artista de Brooklyn. La pieza, que costó 750 mil dólares, se instaló en la sede de la agencia en Miami, pero ahora está guardada en un almacén de Maryland. ¿La razón? Hizo enfermar a una docena de agentes.

La escultura se titula Cedrus, y antes de llegar a las oficinas del FBI estuvo expuesta en lugares como el campus del MIT. Su autora es una escultora neoyorquina llamada Úrsula von Rydingsvard que se ha hecho popular por trabajar con enormes piezas de madera.

Sin embargo, y según documentos a los que ha tenido acceso el medio de comunicación “Politico” algo muy raro comenzó a pasar poco después de que la escultura llegara a la sede del FBI. Una docena larga de agentes cayeron enfermos, algunos de ellos incluso requirieron hospitalización. Una de las víctimas pasó 11 días ingresada. Los síntomas incluían dificultad respiratoria, rinitis, sinusitis y reacciones en la piel con picor intenso.

La escultura está realizada con madera de Thuja plicata, un árbol de hoja perenne conocido popularmente como Cedro rojo occidental o Tuya Gigante. Es una especia majestuosa que puede alcanzar los 60 metros de altura y dos diámetros de tronco. Su madera blanda la hace una variedad muy popular en algunos trabajos de ebanistería y arte.

Lamentablemente, también es una especie de árbol famosa por desencadenar alergias severas en muchas personas. De hecho, la Administración de Salud y Seguridad Laboral de Estados Unidos y el Centro de Control de Enfermedades estipulan unas normas muy estrictas en el tiempo y modo de exposición de los trabajadores a esta madera.

Desde la Administración General de Servicios (GSA), que es la institución que encargó la escultura en primer lugar y la encargada de gestionar las oficinas públicas en el país, niegan que la escultura supusiera un riesgo. La GSA asegura que se llevaron a cabo los estudios de calidad del aire pertinentes. Con análisis o sin ellos, el caso es que la escultura fue evacuada rápidamente a un almacén de la GSA en Maryland. La factura total del incidente, incluyendo el precio de la obra y los traslados ya ronda los 1.2 millones de dólares.



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