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El Diario de Juárez

En una era en la que Black Mirror no solamente es una serie de televisión, sino también un termómetro que mide qué tanto hemos rebasado el límite sano en el uso de la tecnología, no debería sorprendernos que existan controles de RV que transfieren dolor a los receptores humanos, escribe Konbini.

Esta tecnología ha existido durante años. Los CyberTouch Gloves aparecieron en el año 2000 y eran unos guantes que vibraban cuando manejábamos objetos virtuales en una pantalla. En ese entonces, costaban 15 mil dólares.

Si hacemos fast forward a 2018, esta tecnología no solo es mucho más barata y fácil de reproducir y distribuir ahora, sino también ha avanzado lo suficiente para causarle a los amantes de los videojuegos dolor e incomodidad del mundo real.

"Cualquier ingeniero de RV busca que el juego sea indistinguible de la realidad", explica Greg Burdea, un investigador del tacto de la Rutgers University. "Al introducir una sobrecarga sensorial, ya sea de sonido, visión, o tacto, incluso dolorosa, haces que el usuario se vuelva adicto al juego".

Por ejemplo, el HaptX Glove ofrece una simulación de dolor similar a una guerra de bolas de nieve sin guantes. Esto es posible gracias a una serie de accionadores de microfluidos que presionan tu piel para crear la sensación de movimiento, textura y peso que imitan el dolor.

Los TEGway ­ThermoReal están envueltos en un semiconductor termoeléctrico tan delgado como un papel que da la sensación de quemarte. El chaleco Hardlight's VR Suit puede crear la sensación de recibir una patada en las costillas, de tal manera que con el equipamiento completo, los juegos de combate adquieren un nuevo nivel.

Finalmente, la máscara bHaptics Tactal VR Mask permite simular la sensación de recibir un puñetazo en la cara. Para esto, cuenta con siete motores táctiles vibratorios.

Así que si eres de los que se sienten atraídos por la vida gamer intensa o eres un poco masoquista, el futuro ya está aquí para complacerte. 



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