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El Diario de Juárez

Los Ciempiés rivalizan con las arañas en el ranking de criaturas más venenosas del planeta. Su mordedura es capaz de paralizar a presas hasta 15 veces más grandes que ellos, pero hasta ahora no se sabía muy bien como funciona. El descubrimiento del mecanismo le ha valido el nombre de toxina terrorífica.

¿Cómo es posible que un ciempiés de tres gramos sea capaz de matar a un ratón que pesa 45? ¿Cómo logran los ciempiés de las cuevas de Venezuela incapacitar y matar a murciélagos mucho más grandes que ellos? La respuesta es una molécula recién descubierta por el biólogo chino Shilong Yang y su equipo tras analizar el veneno del ciempiés de cabeza roja (Scolopendra subspinipes mutilans). Sus resultados acaban de publicarse en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Cuando entra en el organismo, la toxina terrorífica (spooky toxine) bloquea completamente el movimiento de los iones de potasio a través de las membrana celular. Dicho así parece poca cosa, pero es un ataque brutal que no se conoce en otros animales venenosos. El tráfico de potasio es necesario para el movimiento de los músculos. El resultado, si la dosis es lo bastante alta, es que el veneno bloquea simultáneamente los músculos, el sistema respiratorio, el cardiovascular y el nervioso. El flujo sanguíneo se para y el corazón sufre un paro al mismo tiempo que el resto de músculos se paralizan. Es una toxina realmente eficaz.

Por fortuna, no es mortal para los seres humanos. Las muertes por mordedura de cienpiés son muy raras. Eso sí, es muy dolorosa y lo normal es que la víctima tenga que ser trasladada a urgencias. Algunos fármacos que abren los canales de potasio en las células como el retigabine han demostrado ser eficaces contra el veneno en monos, pero nunca se han probado en humanos. [vía The Washington Post]



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