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El Diario de Juárez

La comida tiene la increíble cualidad de unir a las personas. Sentarse en una mesa y compartir una comida crea un espacio de seguridad ideal para compartir y discutir muchos temas. Esta táctica fue muy bien utilizada en Canadá cuando se abrió un restaurante que atendían únicamente personas ceropositivas, con el fin de luchar contra los estigmas de esta enfermedad.

Ahora hay otro ejemplo de este tipo en Nueva Orleans, Louisiana, en donde el chef Tunde Wey creó Saartj, un restaurante temporal que trata temas de desigualdad racial a través de una estrategia particular: los clientes blancos deben pagar dieciocho dólares más por una comida.

Tunde Wey es un chef nigeriano y escritor de Lagos. Antes de este proyecto, organizó una serie de comidas nacionales llamadas "Blackness In America," cuyo final marca Saartj, su último proyecto social con el fin de atacar las diferencias sociales y raciales, así como la repartición de la riqueza negra y blanca en Estados Unidos. Un dato para ilustrar la problemática: en 2013, un estudio reveló que los ingresos de una familia negra norteamericana en Nueva Orleans eran 54% más bajos que los de las familias blancas.

El Saartjie Baartman, nombrado así en honor a una mujer sudafricana que fue hecha esclava y exhibida por toda Europa como una atracción freak por sus anchas caderas, ofrece "un solo platillo con dos precios: el precio estándar es de doce dólares y el precio sugerido para blancos es de 30". Después de presentarle a los clientes las estadísticas de desigualdad salarial basada en la raza, Wey les presenta las dos opciones de pago.

"El precio estándar está disponible para todos los clientes y el sugerido sólo se le ofrece a los blancos. La diferencia entre ambos representa la desigualdad en ingresos entre los hogares negros y blancos en Nueva Orleans. El excedente obtenido al final del día se redistribuyó entre los clientes de color."

El restaurante temporal funcionó durante el mes de febrero y los resultados de este "experimento social" serán presentados en una reunión local el 15 de marzo de 2018.

Sin embargo, Wey ya nos compartió algunas de sus conclusiones. El 78 por ciento de los clientes blancos accedieron a pagar el excedente, pero no sin algo de culpa. El chef le explicó a Civil Eats.

"La gente me ve en el otro lado del mostrador y piensan que los estoy juzgando. Si no podían pagar el precio más caro, me daban toda clase de explicaciones de por qué no les era posible."

En cuanto al dinero que al final iba a ser redistribuido, sólo seis personas se apuntaron para recibir su parte. "Algunas personas de color incluso intentaron pagar 30 dólares pero les dije 'No, eso no es para ti'. Muchos me dijeron, 'No necesito ese dinero, dáselo a alguien que sí lo necesite.'", explica Wey.



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